Los casos prácticos ayudan a la detección del problema:
Una madre acude al profesor de su hijo a decirle que el niño va a casa diciendo que ese día no ha hecho nada excepto un dibujo.
En conversación con otras madres de niños de la clase, dice que hay otros niños que dicen lo mismo en sus casas. El fluido de Whatsapp, que vienen proliferando entre las madres de los alumnos de la misma clase, deja escrito comentarios en contra del profesor. Se comunicó a la madre que el hecho es falso y tras tener conocimiento el profesor de las falsedades sobre su trabajo circulando por el Whatsapp, dijo a la madre que si no lo creía, que hablara con el director. Desmintió que pidiera a los niños que los que hubieran mentido en casa, que levantara la mano, y que pidieran perdón por haber mentidos. Lo que dijo a los niños, según la profesora de prácticas es que, cuando dijeran en casa algo sobre lo que se hacia/decía en clase, fuera verdad. Además de recordarles lo que habían estado trabajando. Pero la madre se empecinó en que el profesor manipulaba a los alumnos para que dijeran lo que él quisiera. Argumentaba la madre que el niño le dijo que solo había hecho un dibujo pero que el maestro lo inducía a hablar lo que él quería que dijeran.
No hay hechos más estúpidos que estos, que sin serlo, se convierten en caso por prestar oídos a quien ni sabe ni entiende de como atender una clase imbuida del atrevimiento que la osadía otorga.
Por eso decía que los casos prácticos ayudan a la detección del problema. Eran dos acusaciones: que el maestro no trabajaba y que manipulaba a su hijo «no le va a hacer pensar lo que al maestro le convenga para quedarse tranquilo»
Reunidos los padres con la Jefe de Estudios, esta defendió el trabajo del profesor como magnífica, afirmando que le había dado vuelta y media al grupo comparando lo aprendido según como empezaron. Que la parte académica la conocía y todo fueron elogios,… a lo que la madre afirmó que estaba contentan con lo que estaba aprendiendo el niño. Pero que ahora, después de lo ocurrido, el niño no quería contar nada de lo hacían en clase porque temía que lo castigaran. El padre lo alegó: «Ahora el niño no quiere contar nada. ¿Y yo que hago?, es manipulación el hacer que los niños levantaran la mano delante de los demás».
La Jefe de estudios pidió que entrara el profesor porque sobre lo académico no había discusión, pero para que aclarara el tema sobre si el niño estaba manipulado, oyendo su relato. El profesor niega haber dicho nada que pudiera dar lugar a lo que los padres exponía, que estaba delante la profesora de prácticas cuando él dijo que lo que contaran en casa, fuera verdad. Los padres pierden los nervios y se deshacen en improperios defendiendo que su hijo no miente. Ante el avasallamiento con actitud agresiva, decide con templanza no ponerse a la altura de tales ataques y expresa que si seguían ofendiéndolo no los atendía. Y siguieron. Por lo que, en estado angustioso, acudió al médico que le dio la baja laboral.
AQUÍ, no hay realmente caso atribuible al profesor
Respecto a lo académico, la fedataria de su trabajo, la Jefa de estudios, ha cumplido con su obligación cortando la embestida de cuajo en lo que respecto a lo docente respecta. Pero los padres no encontraron freno a la embestida contra el honor y la dignidad del profesor.
Pero SÍ ES UN CLARO EJEMPLO de ese sistema de fuerzas lesivas contra el profesorado que se genera en el atrevimiento de incompetentes a entrar en el quehacer de un profesional, del que además se reconoce su valía. Es uno de esos elementos del sistema de fuerzas lesivo que daña al profesorado: familiares encasillando y revisando el trabajo del docente. Lo que es realmente objeto de querella por parte del afectado, como ofendido. LOS FLUIDOS GENERADOS CON LOS WHATSSAPS constituyen un saco de ofensas, una muestra del atrevimiento de ignorantes de una profesión que no tienen.
Y esto a pesar de que, respecto a la inventada manipulación del alumno por el profesor, en la clase estaba la profesora de prácticas presente cuando el profesor sólo dijo que dijeran la verdad en casa.
Esto parece una burla. No sólo no tiene entidad, sino que el dar pábulo a estas acusaciones que derivaron a ofensas públicas de mentiroso, manipulador, y a la compañera que le atribuyen que miente porque es amiga.
Analizando el asunto, lo que realmente parece, en mi criterio, es que el niño a quien realmente teme es a su madre. Esta se ha visto al descubierto cuando su acusación académica no ha tenido acogida, se ha centrado en la manipulación que es la que ella, se deduce, le aplica al niño. Las preguntas de lo que hace en clase todos los días, para hacer el seguimiento del profesor, llevan al niño a temer la reacción de la madre y dice lo que intuye que quiere oir ésta, a mi juicio. Tras la confrontación madre con el profesor, se siente incomodo y no quiere hablar para no tener que ver las reacciones de su madre. Los niños lo ven y éste debe estar afectado, pienso, por lo que ha visto y oído a su madre en casa, así como en la puerta del colegio con otras madres, …. Y ha decidido que lo mejor es estar callado. ¡Pobre niño!
¿Y AHORA QUÉ?
El profesor enfermo, la madre engordando la manipulación que es la que ella aplica y afilando su lengua dando lugar a una situación PREFABRICADA por agente externo a la educación, con malos ánimos en su intervención …. Pero la solución está en las manos del centro, sin mucho esfuerzo, con tan solo aplicar lo establecido. Aplicando el Capitulo II. Protección jurídica y psicológica del personal docente. Artículo 6. (Reconocimiento de la condición de autoridad pública, en aplicación de otras normas): » … los hechos constatados por el profesorado de la Comunidad Autónoma de Andalucía tendrán valor probatorio y disfrutarán de presunción de veracidad…».
Una verdad que el profesor puede probar (por estar delante la compañera de prácticas, porque hay otros niños que estaban allí, porque otras madres no participan de esta actuación huera de sentido) sin tener que hacerlo.
Aunque el profesor hubiera dicho que levantara la mano el que había dicho en casa que no se trabajaba, siendo mentira, eso no constituye acusación que roce la seriedad y el bien hacer del profesor. Este caso prácticos ayuda
Pero lo que sí es querellable es la conducta de la madre a la que hay que invitar que visite la puerta cuando entre avasallando y con falsas acusaciones entre las paredes de un centro educativo que tiene «protocolos para erradicar esas conductas y para más»
Ya está bien, es la era de poner los puntos sobre la íes a los atrevidos con sus propias exigencias, invertidas, y con sus acusaciones que hay que devolverles como boomerang. Para acabar con estas actuaciones hay que darles respuesta.
Es muy importante recordar que los casos prácticos ayudan a la detección del problema